Todos hemos probado alguna vez las galletas de jengibre, un dulce que no puede faltar en las festividades, aunque muchos las disfrutamos durante todo el año.
Son ese tipo de capricho que apetece darse de vez en cuando, y después de probar varias recetas, hice una versión más saludable que puede interesarte si buscas una alternativa ligera pero igual de sabrosa.
Os enseñaré a preparar unas galletas de jengibre saludables sin azúcar ni mantequilla en solo 15 minutos y con un sabor muy similar al original para que podáis disfrutar en casa.
Lista de ingredientes
Con estas cantidades saldrán aproximadamente 12-15 galletas, dependiendo del tamaño:
- 200 g de harina de avena
- 1 huevo (talla L)
- 60 g de miel o sirope (aprox. 1/4 de taza)
- 40 g de aceite de coco (aprox. 1/4 de taza)
- 1 cucharadita de jengibre en polvo
- 1 cucharadita de canela de ceylan
- 1 cucharadita de levadura
- 1 pizca de sal.
Cómo preparar galletas de jengibre saludables
- En un bol añadimos todos los ingredientes y mezclamos bien hasta tener una masa manejable.
Nota: Al no llevar mantequilla, puedes mezclar todo directamente desde el inicio sin problema.
- Asegúrate de que la masa no tenga partes secas. Si la notas demasiado seca, puedes añadir un poco más de sirope o leche.
- Con ayuda de nuestras manos formamos bolitas del tamaño de una pelota de golf
Tip: Puedes hacerlas del tamaño que prefieras, yo las hice gruesas para un centro más tierno.
- Coloca papel de horno en una bandeja y distribuye las bolitas dejando espacios entre ellas para evitar que se peguen al expandirse.
- Una vez listas, aplástalas ligeramente con ayuda de una espátula o con la mano.
- Horneamos durante 10 minutos a 180 °C, o si usas airfryer, durante 8 minutos a 170 °C.
- Pasado el tiempo, déjalas enfriar un poco y estarán listas tus galletas saludables de jengibre.
Consejos para unas galletas perfectas
- Si te gustan los sabores intensos, puedes añadir una cucharadita extra de jengibre para potenciar la mezcla.
- Déjalas enfriar antes de comerlas para una textura más firme.
- Evita mezclar demasiado, ya que hacerlo en exceso puede hacer que las galletas queden más duras.
- Para una textura más crujiente, aplástalas más finas antes de hornear.
Y si buscas una opción para acompañarlas, puedes optar por chocolate caliente, té verde o una infusión de jengibre y limón, perfecta para disfrutar de un momento más reconfortante.
El error que todos cometemos
En ocasiones se piensa que esta receta tendrá la misma textura que las galletas de jengibre tradicionales (yo también lo pensaba al principio), pero el resultado es diferente.
Al no llevar mantequilla ni melaza, la textura es más suave y menos gomosa que la versión clásica, aunque esto no significa que sean menos ricas.
De hecho, su sabor es muy parecido al original y son una alternativa más saludable para disfrutar de este dulce tradicional.